martes, 10 de diciembre de 2013

MANDELA y el carcelero.

Hace años, quizá 10, quizá más, estuve en Sudáfrica. Fui a Robben Island, la isla-prisión en la que Nelson Mandela pasó 27 años. Ni más ni menos que 27 años. Media vida para algunos. Una vida entera para otros. Allí sufrió la humillación del Estado - en este caso el sudafricano - en toda su enormidad. Allí ejerció éste último su monopolio de la represión de forma completa.

Visité las celdas y los cubículos de tortura. Las estancias diminutas forzadas a ser dormitorios para tantos presos que había que dormir en el suelo de costado, y salir a hacer pis podía costarte la vida. Y más muestras de hasta qué punto podemos ser despiadados. Pero ninguna de estas cosas me sorprendió lo suficiente como para hacerme preguntas nuevas o contemplar ese muestrario de la idiocia del poder con una mirada diferente.

Entonces miré por una ventana y vi unos niños jugando en un patio. Pregunté qué hacían allí esos niños, y nuestro guía - un hombre de color negro - nos contestó que eran los hijos de los guías de Robben Island, que vivían allí. Luego nos contó que él había sido un recluso en esa prisión. Y que con el fin del apartheid les habían ofrecido reconvertirse en guías de la misma cárcel que habían tenido que sufrir. Nos dijo que a los guardianes les habían hecho la misma oferta, y que muchos habían aceptado. Ex-prisioneros y ex-guardianes compartían trabajo y convivían en aquella isla.

Yo pegué un respingo y me indigné. Le pregunté cómo era capaz de convivir con sus verdugos. Y le dije que yo seguramente sería incapaz, porque no podría olvidar lo que esos mismos tipos habían hecho conmigo. Pensé que el hombre se excusaría, y hablaría de necesidad, de paro, de miseria, de resignación … Sin embargo sonrió y me miró con benevolencia. Me dijo que, efectivamente, había ex-carceleros que seguían pensando igual que cuando la prisión estaba en pleno funcionamiento. Yo pensé que el tipo era definitivamente tonto si era capaz de aguantar aquello sin pestañear. Luego me dijo que aquellos tipos negaban el presente. Pero que en el patio - y señaló a los niños que habían llamado mi atención antes - los hijos de aquellos antiguos carceleros y los suyos jugaban juntos. Y eran amigos. "Hemos ganado", me dijo. Mientras ellos protestaban, una nueva generación crecía en igualdad.

El tonto era yo, claro. Yo creía que se trataba de vengarse, y de reivindicar con furia un futuro en el que no hubiera sitio para aquellos tipejos. Y él, mucho más listo que yo, sabía que de lo que se trataba era de buscar un país libre de racismo. Aunque conseguirlo costara renunciar a pequeños actos de autoimportancia y egotismo, como el deseo de venganza o de exclusión del otro.

Nelson Mandela seguramente fue muchas cosas. Para mí fue sobre todo esta: el hombre que mostró un camino diferente para luchar por la justicia. Que abrió la puerta a la inclusión pacífica sin renunciar un sólo ápice a pelear por lo que quería y creía mejor. Era obstinado, pero no ciego.

Hoy se hará poco honor a su forma de ser sencilla y clara, mediante discursos hueros de políticos que en su propio país ejercen la pena de muerte, o la homofobia o la exclusión. Iba a indignarme contra ellos y a pedir que se vayan, pero en honor a Mandela diré que hoy todos ellos le rendirán honores y, dentro de su corazón desearán con fuerza parecerse a él. Y ese es su mejor legado. Espero que algún día lo consigan.

viernes, 11 de octubre de 2013

UNA CUESTIÓN DE FE: LA VIRGEN DEL MORRAZO


Un clásico del discurso del clan político-financiero actual es la negación de sus desmanes y de sus corruptelillas y cholletes aduciendo que esos escándalos que salen en la prensa son excepciones; que ocurren como excrecencias indeseadas de un sistema que por lo demás es perfecto. Además, invariablemente dicen que ellos no saben nada y que esas cosas están al margen del aparato oficial. Son la imagen viva de la inocencia. Sus caras recitan, sin decirlo, la letanía del "Dios mío, ¿¡Por qué tanto odio!?"


Por lo visto, estaban unos jefes del sindicato UGT tranquilamente lamentándose de lo mala que es la reforma laboral que ellos mismos han ayudado a imponer, y lo mal que les va con los milloncejos del presupuesto del estado que les caen todos los años; lloraban y maldecían por los pocos consejeros que les quedan en bancos y entidades muy lucrativas; y tantas fueron sus lágrimas y tanta su devoción por el activo; y tanta y tan grande fue su fe en la razón de estado que frente a ellos se materializó una figura con halo y con barba igualita a la de Cándido Méndez que les habló así:

"Vuestra fe en el estado, y vuestra Candidez y Mendacidad os han salvado. Soy la Virgen del Morrazo, y os mando que vayáis a la sede y gestionéis una serie de subvenciones y de cosas, e incluso unos EREs, que los rociéis con fino y con amontillado, y los acolchéis con unas gambitas y luego, sin hacer preguntas, los tramitéis. En tres días vuestra financiación será sanada. Reenviad este mensaje a los compañeros más avezados y, en el plazo de 10 días recibiréis unas facturas que os redimirán - a vosotros y a vuestras cañas con gambas - y que devolverán a nuestra empres ... digoooo ... sindicato, a su gloria pasada. Si no lo hacéis, ya lo hace otro. Acabaos las gambas, y al tajo".

Cándido Méndaz es una virgen inocente con barba y con un Toxo en las manos que hace de niño. La criatura tiene el puño en alto, pero es un puño desdibujado que no se sabe si hace referencia a una ideología, o es que está guardando unos billetes dentro.

Ya lo preguntaba Jardiel, "¿Pero hubo alguna vez 11,000 vírgenes?" Y es que ese tipo de fe .... No es fácil creerse que el jefe de un sindicato, colocado por el aparato político de un partido, no sepa nada de cómo se financia ese sindicato. Igual que no es fácil creerse que el presidente del gobierno (así, en minúsculas, desgraciadamente) no sepa nada de cómo se financiaba su partido; ni es fácil creerse que reunirse a conversar con amigos empresarios en una gasolinera cuando se es ministro es lo normal, aunque no vaya con pistola (el tribunal supremo -  así, con minúsculas, desgraciadamente - ha dicho que como el ministro de gasolineras no forzó al empresario físicamente, entonces no hubo corrupción); no es fácil creerse que un sindicato de clase está en contra de una reforma laboral surrealista y, a la vez, ayude descaradamente a implantarla y encima la aplique a sus propios trabajadores.

UGT está llena de trabajadores que creen en la Virgen del Morrazo. Toda esa fe debería estar sirviendo para mejorar sus condiciones laborales, pero arriba, en el cauce alto del flujo, la han desviado para sustentar esa nueva forma de robar que llaman "financiarse". Los trabajadores se merecen mucho más. Acaben de una vez con las creencias irracionales, echen a la Virgen del Morrazo - que, de verdad, créanme, NO ES VIRGEN - y refunden el sindicato. Renuncien a subvenciones estatales y a servidumbres políticas (lo de la PSOE ya apesta) - y por lo tanto a las cadenas de la "financiación" -  y empiecen a ser un sindicato de clase de verdad. Todo lo demás es superstición.




viernes, 23 de agosto de 2013

DISPAREN SOBRE EL ... ¡MAQUINISTA!


He esperado a que hubiera un pronunciamiento judicial para hablar sobre el accidente ferroviario de A Grandeira, cerca de Santiago de Compostela. Lo he hecho por intentar ser coherente: no creo en los linchamientos. El muladar en el que nos encontramos es suficientemente apestoso como para añadir más mierda.

Los medios de formación de masas masacraron al maquinista nada más empezar: se le declaró culpable sin remedio, sin juicio, sin pruebas, sin investigación, sin protección de sus superiores en la cadena de gestión. Como siempre. Se daba información parcial, por capítulos, sugiriendo siempre al final de cada capítulo una responsabilidad sin cuestionamiento posible: hablaba por teléfono durante el momento crítico, por ejemplo. La necesidad de vender periódicos al precio que sea dejaba para el día siguiente el hecho de que hablaba con su supervisor y la llamada era de carácter laboral. Los jefes callaban.

Mientras tanto, las ratas se escondían aliviadas por haber conseguido que el foco principal estuviera sobre el único tipo decente en la cadena de responsabilidad: el maquinista. Él dijo desde el principio que tenía responsabilidad y que pagaría por ello. Es el único que asumió su parte.

El resto se parapeta detrás del primer refugio que encuentra. Si disparan al maquinista, ellos están a salvo. Somos tan previsibles que el ritual del chivo expiatorio sigue funcionando en nuestro país con una eficacia extrema.

Los políticos de nuestro país tienen entre otros privilegios intolerables el de poder influir sobre el poder judicial cuando conviene. Sólo así se entiende que un juez haya tenido la desfachatez - ni más ni menos que en el tribunal supremo, desde entonces y sin remedio con minúsculas - de decir que para que haya tráfico de influencias debe haber fuerza. Como si los traficantes de influencias traficaran con la pistola en la mano. Qué mierda.

Sin embargo, y ahí aparece un destellito de esperanza, un juez ha decidido que la estructura de gestión también es responsable en el asunto del descarrilamiento del día 24 de julio de 2013.

Pepiño, el ministro de gasolineras, inauguró el tramo del siniestro accidente antes de tiempo, según dicen los periódicos. Su sucesora no corrigió las deficiencias que aquel acto de autobombo impúdico pudo acarrear. Los ministros de fomento, sus secretarios y así hacia abajo por la estructura de ADIF, son responsables políticos y gestores. Deben aclarar su responsabilidad, asumirla y después dimitir. O seguir contribuyendo al deterioro de nuestro sistema político, que ya es exasperante no sólo para mandriles trasnochados como yo, también para todos los demás ciudadanos.

Todos sabemos que personas de la calaña de un ministro actual, promocionado por el sistema político actual, es capaz de inaugurar cualquier cosa cuando le conviene, sin tener en cuenta parámetros técnicos o de seguridad que seguramente ni siquiera está formado para entender. Como ciudadanos estamos obligados a exigir que todos los responsables políticos involucrados, especialmente los dos ministros de fomento y sus secretarios de transporte, además de los responsables técnicos, dimitan. Para dejar claro que no vamos a permitir más chivos expiatorios. Para que no asuman los privilegios de sus cargos sin aceptar responsabilidad alguna.

O bien podemos seguir disparando sobre el maquinista. Siempre sabiendo que mañana el maquinista puede ser cualquiera de nosotros.

miércoles, 6 de marzo de 2013

Chavez y el muerto oficial: claves para un futuro en Venezuela.


Chavez ha muerto oficialmente. No sabemos si fue ayer o si ya estaba muerto hace tiempo, pero da lo mismo, porque cuando uno era tan oficial (y seguramente caballero, aunque sea de la Orden del Crudo, como atestiguarán sus cuentas bancarias en el extranjero, y las de sus adláteres), uno muere cuando se lo dicen oficialmente.

- Señor Chávez, le comunico que está usted muerto.
- Coño, que lo diga la oposición, vale, pero que lo digas tú, mi fiel Maduro.
- Es que la situación se ha vuelto insostenible, mi comandante.
- ¡¡No hay nada que pueda poner la Revolución Bolivariana en peligro!! Haz lo que haga falta, Maduro.
- Pero comandante, es que lleva sin respirar usted un mes, y el ambiente se está poniendo cargado.
- ¡¡Anda!! ¿Y qué dice Castro?
- Dice que bastante tiene él, cruza los dedos y masculla "Lagarto, lagarto".
- Pues está jodido. Yo hice lo mismo y mírame. ¡¡Esto es todo culpa de la oposición!!
- Así lo haremos saber, comandante.

Ahora, muerto el líder bolivariano Hugo Chávez, y una vez comprobado que por muy comandante, por muy poderoso, por muy inteligente, ambicioso, y popular que uno sea, al final uno se muere igual (o peor, que le pregunten a Franco, que también pasó sus trabajos), uno se pregunta por los trabajos de Chávez en Venezuela.

¿Qué hizo Chávez allí?

Seguramente muchas cosas, pero menciono tres que pueden ayudar a descubrir qué puede pasar ahora:


1º FALSEAR LA CLASE MEDIA.

Las necesidades de financiación de un estado corrupto son infinitas. La destrucción de empresas ha sido el resultado del empobrecimiento creciente del estado. Parece que hay una clase media y un mercado, pero sólo hay parches muy frágiles. En cuanto se cierre el grifo estatal, la sociedad civil se podría derrumbar.


2º ARMAR AL PUEBLO.

En estos momentos Venezuela es un arsenal. Al parecer una buena parte del dinero del petróleo se destinó a esta alegría armamentística con el objeto de que el poder real e inmediato (o sea, el del que, o haces lo que él quiere o te pega un tiro) esté en las manos de quien Chávez sabía manejar bien: el ejército del que era miembro, los grupos paramilitares cuyas actividades delictivas de enriquecimiento permitía, y el pueblo llano al que primero empobreció y luego dio de comer haciéndolo dependiente. Todos ellos están armados hasta los dientes.

3º CREAR UNA SICOSIS COLECTIVA.

No me cabe la menor duda de que uno de los responsables  de la situación actual de los países latinoamericanos ha sido la ambigüedad y la falta de coraje de los políticos de los Estados Unidos de América. Mientras con una mano apoyaban la libertad y la democracia en el mundo, con la otra permitían que sus abanderados en países como Venezuela fueran compañías (comerciales antes, ahora financieras) que han esquilmado el continente sin aportar nada más que miseria a sus habitantes, y sustituyendo la democracia por un organigrama empresarial. Chávez ha mezclado esa realidad insoslayable, con su afán de poder y su incapacidad para la gestión pública, y ha creado un monstruo: Venezuela vive presa de la paranoia colectiva, y ahora es posible hasta pensar que el cáncer de Chávez es culpa de la oposición. Crear la idea de que hay que aniquilar a esa oposición para que no den más cáncer será también posible, supongo.

Si se derrumba la sociedad civil, y además hay un culpable claro, y además hay armas para dar y tomar, ¿qué pasa luego?

La comunidad internacional, ¿va a mirar y, cuando sólo queden cenizas, va a ver qué partido le saca al desastre? ¿o va a apoyar activamente un democracia real, independiente y todo lo bolivariana que su pueblo quiera?



viernes, 1 de febrero de 2013

Lucía y el seso ... de Rajoy.

Ustedes ya saben que yo sostengo que esto de España no se arregla hasta que no nos pongamos de acuerdo en un proyecto común. Y que no podremos tener un proyecto común hasta que no lleguen personas capaces de poner ese proyecto por delante de sus, digamos, "necesidades personales" (¡Uy! casi me equivoco y me sale "necedades personales").

He visto un artículo de Lucía Etxebarría que expresa magníficamente por qué no tenemos un proyecto común, en este caso en relación con la corrupción y la justicia (la pondría con mayúsculas, "Justicia", pero por ahora vamos a dejarla así) en España. Como ella misma pide que le demos curso al blog, y a mi me ha gustado, aquí va en versión link:

http://blogs.deia.com/rincondelproteston/2013/01/28/rajoy-es-tonto-y-analfabeto-por-lucia-etxebarria/

Que lo disfruten.

viernes, 14 de diciembre de 2012

La Rebelión Social que se avecina, IV. ¡¡¡Baja al coso, Mariano!!!

"Dar ejemplo no es la principal manera de influir sobre los demás. Es la única manera"

Alber Einstein, un tipo listo.


No hay forma. Siguen sin entender nada de nada. Siguen con el abismo del que hablábamos hace poco, y el abismo les va comiendo. Ellos se dan cuenta de que están desapareciendo poco a poco, como en una especie de retrato de Dorian Gray que en vez de envejecer, desaparece. Pero no saben por qué:

http://www.eleconomista.es/economia/noticias/4464190/12/12/Rajoy-promete-actualizar-las-pensiones-en-cuanto-podamos-.html

A modo de pequeño manifiesto casero, de programa de una reivindicación de un estado vertebrado en España, reclamo lo siguiente:

No quiero que me sigan mintiendo. No quiero que me hagan promesas falsas que no saben si pueden cumplir. No quiero sedación política. Quiero que bajen a la arena. Quiero que, ya que nos han metido a todos en el fango, ahora bajen al fango conmigo.

Fíjense que no pido crucifixión, ni garrote vil, ni linchamiento. No es por venganza. Es para tener futuro. Nuestra única esperanza es que ellos, los gestores públicos, los que tienen en sus manos el poder de cambiar las cosas, nos muestren que conocen la realidad y no de oídas, si no porque la han vivido. Aunque sea de refilón.

No quiero que nos prometan que van a subir las pensiones. Porque puede ser mentira. Ellos no saben si pueden subirlas. El estado está en quiebra. Entonces, ¿para qué lo prometen? ¿Por el efecto sedatorio? ¿Para crear una esperanza que de un poco más de cuerda a la farsa?

Lo que quiero no son promesas que no saben si pueden cumplir. Lo que quiero es que bajen al lodo con el resto de la población: que se bajen las retribuciones; que dejen de volar en primera; que exijan que el congreso sustituya su Ipad por una libreta, un bolígrafo, un lápiz y una goma; que expulsen de su partido a los corruptos; que renuncien a sus coches oficiales excepto en dos o tres casos significativos; que los partidos exijan responsabilidad política a sus dirigentes; que las consecuencias de una mala gestión existan; que un perfil bajo sea mal visto en altos cargos ...

No quiero que me prometan que todo va a salir bien. Lo que quiero es que me demuestren que están dispuestos a empujar desde abajo. Que no estamos solos en esta situación. Que entienden su responsabilidad, no como un juego de promesas vanas, si no como la obligación de ponerse en el mismo sitio en el que han puesto al resto de los ciudadanos. Y desde ahí ya pueden decir y prometer lo que quieran. Ahí empezaré a creer algo.

¿Cómo va a estructurarse el pueblo español en torno a un proyecto en el que no parece que crean los que lo proponen? ¿Cómo va a superar las dificultades un pueblo que no ve que sus gobernantes estén dispuestos a sufrir las consecuencias de su gestión con todo el resto? Si yo no veo a mi representante y supuesto gestor a mi lado, ¿para qué empujo?

Obras son amores, y no buenas razones. La reforma más urgente es la de la clase política española. En torno a esa reforma habría esperanza, porque habría proyecto común. Esta reforma se hace a través de gestos: rebaja de retribuciones (no necesariamente de salarios), exigencia interna de responsabilidades, tributación al mismo tipo que el resto de los españoles, y un largo etcétera. Y cambiando la Ley de Partidos.

Por ahora, nada. No hay forma. Soledad en la arena social y laboral. Y la percepción de que nuestros responsables políticos trabajan a destajo para que todo siga igual.



martes, 11 de diciembre de 2012

La Rebelión Social que se avecina: Parte II. Motín a bordo por desconexión.


"Si no tienen pan,
que coman pasteles ..."

María Antonieta, poco antes de perder la cabeza




De todos los síntomas que pronostican una rebelión social, el más grave sin duda es la desconexión entre todos aquellos a los que pagamos por gestionar lo público (políticos, etc), y nosotros, o sea, el pueblo gobernado.


Uno de los hechos que apuntan a este diagnóstico nos lo da hoy la prensa, aunque ya lo sabíamos hace tiempo:

http://www.elmundo.es/elmundo/2012/12/11/espana/1355220610.html

Hay, no ya una desconexión, si no un abismo entre el mundo del diputado que va en primera, o en preferente, o en business class, y el tipo que está en la cola de Cáritas para pedir comida, y que antes de ayer fue despedido gracias a una reforma laboral que ha aprobado el de la business class.

Hay un mundo de distancia entre el tipo que acaba de ver cómo su trabajo ha pasado de ser digno a ser un trabajo de mierda, de 12-horas-diarias-o-te-echo, remunerado a 800 euros al mes, y el tipo que le dice por la tele que eso es necesario para sacar el país adelante justo antes de ir a ver a su familia a Santiago en primera tomándose un zumo.

Hay una quiebra insalvable entre la familia con todos los miembros en paro y con la incertidumbre de cual será la primera noche que pasarán al raso por el deshaucio, si la de hoy o la de mañana, y la tipa que viaja en AVE en primera y gratis total a ver al novio porque, aunque vive en Madrid, salió diputada por Sevilla, y a la vez explica a esa familia de antes, que la cosa está muy mal y no hay trabajo para remediar su situación. Lo siento. Vuelva usted mañana.

¿En qué se nota la quiebra? En que el pueblo no entiende por qué ocurre eso. No es capaz de unir su situación de quiebra económica y personal con la actitud derrochadora de esa persona que además le dice que hay que tener el cinturón apretado.

Imagínense que va usted en un barco. El Capitán es un tipo que ha sido elegido como capitán por todos los tripulantes y pasajeros para gobernar la nave. Porque él mismo insistió mucho en que le eligieran, que él sabía cómo se hace. Un día reúne a todos los pasajeros y marineros y les dice que ha habido un error en las raciones de comida - que él mismo gestionaba - y que hace falta hacer un sacrificio:

- Compañeros de travesía, cada día uno de los que van en el barco se va a quedar sin comer. Y además hay que comer mucho menos. Y mucho peor. Todo por el bien del barco.

Y pasan los días, y los marineros, a los que se les pide que trabajen más, están cada vez más delgados. El Capitán está cada vez más gordo y reluciente. Un día usted ve que su familia  - que ha pagado el pasaje - está enferma por desnutrición. Pero sabe que todos tenemos que hacer un esfuerzo, como ha dicho el Capitán, qué se le va a hacer. Es por el bien de todos. Total, que un día usted entra para saludar al Capitán y se lo encuentra comiéndose un bocadillo de jamón serrano de metro y medio, tumbado en una hamaca y con una botella de Ribera del Duero a su lado, abierta y con síntomas de estar siendo utilizada. Es usted un mar de dudas. ¿No había que hacer un sacrificio? ¿No había que racionar lo poco que hay? Nota un fuego en los pies, y cómo le va subiendo. Cuando llega al pecho, gira la cabeza y ve una estaca encima de la mesa. El Capitán le mira, se da cuenta, y le explica:

- Hay que hacer un sacrificio, que la cosa está muy mal y que casi no hay víveres.

Usted le plantea su duda:

- Si eso es así, ¿qué hace usted con un bocadillo de jamón, sin síntomas de haber pasado hambre, y tumbado en una hamaca?

Y él le contesta:

- A mi me ha elegido el pasaje y la tripulación. Y le recuerdo que la insubordinación es ilegal, amigo mío.

Y ahora la pregunta tipo "lectura y comprensión de texto": ¿Cogería usted la estaca?

Me fascina que los señores diputados no hayan renunciado, motu proprio, a ir en primera. De los senadores ni hablamos. No debieran ni existir, o sea que lo de viajar gratis ni mencionarlo. Me fascina que su comprensión de la situación no pase por entender que la confianza del pueblo en sus gobernantes hay que trabajarla. Y que crisis económica, paro generalizado, estado en quiebra, y viajar en primera, no van juntos.

Aunque solo sea por la pedazo de foto que se pueden sacar orgullosos de haber sacrificado su privilegio de ir en primera, todo por el pueblo, parece mentira que estén dejando pasar la oportunidad.

Y la estaca encima de la mesa. Y cada vez con más ojos mirándola.

lunes, 10 de diciembre de 2012

Las Guerras de los Controladores: ¡¡Se lo dije!! ¡¡Se lo dije!! ¡¡Se lo dije!!




“¡Excelente lugar para el snark!, 
y lo digo por tercera vez.
Recordad, todo lo que os diga tres veces 
es siempre verdad.”

La caza del Snark. Lewis Carroll.







No me gusta mucho decir aquello de "se lo dije". Queda un poco de listillo, y cuando se lo oigo a otra persona siempre pienso alguna lindeza del tipo: "Mira que listillo, el listillo éste". Y sin embargo:

¡¡Se lo dije!!:

http://www.elmundo.es/elmundo/2012/12/02/economia/1354462972.html?a=eed1ed02

¿Que los controladores tenían buenas condiciones laborales? Sí. ¿Que los controladores ayudaban en la gestión del ente público AENA? Es verdad. ¿Que era necesaria una revisión de todo ésto? Muy probablemente. ¿Que como consecuencia de esto fue necesaria la campaña que acabó como estamos ahora? No. Falso de toda falsedad.

¡¡Se lo dije!! (por el precio de una, se lo digo dos veces, total, voy a ser un listillo igualmente). Ahora un juez ha decidido darse cuenta de lo que hubo, independientemente de qué le venga bien a aquellos que abusaron de su poder en la gestión del estado. Hay dos cosas que se dejan ver en este artículo:

1º Hubo una campaña para desprestigiar a un grupo profesional.
2º El espacio aéreo no lo cerraron los controladores: el cierre estaba ya preparado de antemano por otras personas y por otras razones.

Pero hay más cosas que vendrán tarde o temprano, o que deberían venir si se dice la verdad en los medios de comunicación y en los juzgados. Se lo voy diciendo:

- El gestor responsable en parte de la campaña anti-controlador, entró en AENA cuando el ente público daba beneficios. Salió con un déficit de - agárrense - 18.000 millones de euros. De esto no se habló, porque estábamos todos hablando de los controladores.

- Dicha deuda se generó haciendo aeropuertos que no sirven para nada, y cuyas obras se concedieron a empresas que en algunos casos eran buenas amigas de los gestores. De esto no se habló porque estábamos todos poniendo dos velas negras a los controladores. Los controladores no tienen nada que ver con ese déficit. Cobran a través de tasas que pagan los usuarios. Las tasas han bajado. Los precios de los billetes han subido.

- Los gobernantes del momento - uno de ellos a punto de ser procesado por presunta corrupción, otro vigilando nubes cómodamente en segundas casas de más de 300.000 euros - decidieron reaccionar con un estado de alarma y una militarización inconstitucionales a todas luces. Los responsables políticos del momento decidieron que su necesidad de tapar algunos "agujerillos" estaba por encima de la Constitución. El pueblo lo aplaudió: "menos mal que estos sí tienen cojones", pensaron de sus gobernantes. Pocos meses después estos mismos gobernantes agradecían la confianza al pueblo publicando una reforma laboral y otros decretillos de nada, que dejaron a toda la población anti-controlador con una cara de gilipollas que todavía persiste: los controladores eran los primeros, pero no los últimos. ¡Oh, oh!

- Todo ello ha resultado en que el nuevo convenio para nuevos controladores establece un increíble sueldo los 4 primeros años por debajo de los 1000 euros al mes, mejorable 100 euros a partir del 5 año si te portas bien. Los firmantes de dicho convenio son los Increíbles Defensores de los Trabajadores, los insuperables CCOO y UGT. Misión cumplida. Otro grupo profesional a tiro.

No son los controladores, no sean bobos. Cuando un político o un sindicato subvencionado (y mal llamado "de clase") ha necesitado cubrirse, han ido cayendo todos: médicos, pilotos, profesores de instituto, enfermeros, maestros, trabajadores de Telemadrid, controladores ... y usted, que mira incrédulo, no se confíe. Va a ser el siguiente. Todo con tal de que  una cierta área segura de impunidad política, ese paraguas que regalan junto con el Ipad a nuestros gobernantes, siga existiendo. Todo con tal de que los platos rotos no los pague el que los rompió.

Se lo estoy diciendo. Y recuerde - y van tres - ¡¡se lo dije!!.